Godino J. D., Recio A. M. (1997)
Significado de la demostración en educación matemática

Original Title: Approaching rational geometry: from physical relationships to conditional statements.
PME XXI (Vol.2 pp. 313-320). Lahti, Finland.

Resumen
Se analizan los rasgos característicos del significado de la noción de prueba en distintos contextos institucionales: lógica y fundamentos de las matemáticas, matemática profesional, ciencias experimentales, vida cotidiana y clase de matemáticas. Como consecuencia se deduce que el estudio de los problemas epistemológicos y didácticos que plantea la enseñanza de la prueba en la clase de matemáticas debe encuadrarse dentro del marco más general de las prácticas argumentativas humanas. Asimismo, se observa cómo en los distintos niveles de enseñanza se superponen los diversos significados institucionales de la prueba, lo que podría explicar algunas dificultades y conflictos cognitivos de los estudiantes con la prueba matemática.

© J. D. Godino & A. M. Recio

1. Introducción

Se observa en la actualidad un interés creciente en Educación Matemática por la problemática de la enseñanza y aprendizaje de la prueba (Hanna, 1995; 1996). Las publicaciones sobre el tema se han incrementado en los últimos cinco años (véase el número monográfico de Educational Studies in Mathematics, 1993), aunque también encontramos aportaciones relevantes desde la década de los setenta (Lester, 1975; Bell, 1976; Fischbein, 1982; Balacheff, 1987; etc.)
   Este interés parece justificado por el papel esencial de las situaciones y procesos de validación en la propia matemática, y el bajo nivel que muestran los estudiantes en la comprensión y elaboración de pruebas (Williams, 1980; Senk, 1985; Recio y Godino, 1996, Harel y Sowder, en prensa).
   Pensamos, sin embargo, que los esfuerzos de clarificación realizados en el campo sobre la propia noción de prueba matemática, sus distintas tipologías y relaciones mutuas son insuficientes. En particular, una idea de demostración, entendida de un modo rígido y absoluto en el seno de la comunidad matemática, parece como la única concepción posible y digna de tenerse en cuenta. Consideramos que es necesario realizar un estudio sistemático sobre los diversos significados de 'prueba', no solo desde el punto de vista subjetivo, sino también en distintos contextos institucionales. Este estudio podría facilitar la comparación de las aportaciones de distintas investigaciones, poner al descubierto nuevas cuestiones de investigación, aportar interpretaciones alternativas de las dificultades de los estudiantes y elaborar propuestas de intervención didáctica fundamentadas.
   En este trabajo vamos a tratar de analizar las diferencias de significado de la idea de prueba en distintos contextos institucionales, usando el marco teórico sobre los objetos matemáticos y sus significados desarrollado en Godino y Batanero (1994) y Godino (1996). En este caso implica adoptar las situaciones de validación y las prácticas argumentativas correspondientes como nociones primitivas, de las cuales se derivan las nociones de prueba como emergentes de los sistemas de prácticas argumentativas, distinguiendo, además, entre sus dimensiones institucionales y personales.

2. Situaciones de validación y prácticas argumentativas

La palabra 'prueba' se utiliza en distintos contextos con diversos sentidos. A veces estos diversos sentidos y matices se reconocen mediante el uso de términos tales como 'explicación', 'argumentación', 'demostración', etc. Aunque en todos ellos se pueda reconocer una idea común, - la de justificar o validar una afirmación (tesis) aportando razones o argumentos- sin embargo, las diferencias en los tipos de situaciones en que se usan, sus rasgos característicos y los recursos expresivos puestos en juego en cada caso pueden ser de hecho diferentes. Estas diferencias en las situaciones y prácticas argumentativas indican sentidos distintos del concepto de prueba, o bien diversos "objetos prueba" según nuestro modelo ontosemántico.
   En este trabajo utilizaremos el término de 'prueba' para referirnos de modo genérico al objeto emergente del sistema de prácticas argumentativas (o argumentos) aceptadas en el seno de una comunidad, o por una persona, ante situaciones de validación y decisión, esto es, situaciones que requieren justificar el carácter de verdadero de un enunciado, o la eficacia de una acción.
   Una distinción importante es la que hace Krummeheuer (1995), siguiendo a Toulmin, entre argumentos analíticos y sustanciales. Los primeros son característicos de las deducciones lógicas correctas, siendo tautológicas, esto es, un aspecto latente de las premisas se elabora visiblemente, pero no añaden nada a la conclusión que no fuera ya una parte potencial de las premisas. Los argumentos sustanciales, por el contrario, expanden el significado de las proposiciones en la medida en que relacionan apropiadamente un caso específico a ellas por actualización, modificación, y o aplicación.
   Desde un punto de vista cognitivo, las relaciones entre razonamiento y prácticas argumentativas consideramos que son las que se establecen entre un constructo y sus indicadores empíricos. Balacheff (1987, p. 148) define el razonamiento como la "actividad intelectual, la mayor parte del tiempo no explícita, de manipulación de informaciones para producir nuevas informaciones a partir de datos". Desde nuestro punto de vista esta actividad intelectual da origen a las prácticas argumentativas, personales o institucionales, que constituyen su dimensión ostensiva, comunicacional. Al mismo tiempo el razonamiento se desarrolla por medio de dichas prácticas, de modo que el estudio del razonamiento está constitutivamente ligado al estudio de la argumentación.

En la siguiente sección trataremos de mostrar que la característica de una práctica discursiva de ser una prueba es un atributo esencialmente contextual y pragmático.

3. Significados de la prueba en distintos contextos institucionales

Desde un punto de vista cultural Wilder (1981) nos recuerda que, "we must not forget that what constitutes 'proof' varies from culture to culture, as well as from age to age" (p. 346).
   Nosotros vamos a tratar de mostrar que esta relatividad debe ampliarse a distintos contextos institucionales, cuando nos interesamos por los problemas psicológicos y didácticos implicados en la enseñanza de la prueba.
   Consideraremos que un contexto o marco institucional es un punto de vista local o perspectiva sobre una problemática determinada, caracterizada por el uso de recursos expresivos e instrumentales propios, por hábitos y normas específicas de comportamiento. En lo que sigue trataremos de mostrar la diversidad de pruebas según los contextos institucionales siguientes: lógica y fundamentos de las matemáticas, matemática profesional, vida cotidiana, ciencias experimentales y enseñanza de las matemáticas elementales (incluyendo aquí los niveles primarios, secundarios y universitarios). En cada uno de estos contextos es posible identificar, a su vez, puntos de vista más locales en los cuales el problema de la verdad y la prueba adquiere connotaciones específicas. Sin embargo, consideramos que el nivel de análisis que hemos adoptado en este trabajo es suficiente para mostrar la diversidad de 'objetos prueba' identificables, y en particular que no hay una teoría y una práctica uniforme firmemente establecida sobre la prueba matemática.

3.1. Lógica y fundamentos de las matemáticas

En estos contextos, la veracidad de un teorema descansa en la validez de las reglas lógicas usadas en la prueba; el teorema aparece como una consecuencia lógica y necesaria de las premisas de que parte, mediante la correspondiente inferencia deductiva. Un enunciado (o teorema) aceptado como verdadero tiene una validez universal e intemporal garantizada por la validez de las reglas lógicas usadas en la prueba.
   Interesa también resaltar la índole de las situaciones problemáticas que se afrontan en estos contextos. Se trata de justificar, con las máximas garantías, la verdad del sistema de proposiciones matemáticas, o al menos una parte del mismo. Esto implica buscar el sistema mínimo de axiomas (verdades evidentes por sí mismas), independientes entre si, no contradictorio y completo, de tal manera que aplicando las reglas de inferencia lógica puedan derivarse el resto de las proposiciones matemáticas. Hay pues una problemática teórica de organización y estructuración del cuerpo de conocimientos matemáticos. Para realizar este trabajo con las máximas garantias y rigor se requiere el uso de lenguajes formales.
   El objeto 'prueba' en estos contextos institucionales podemos describirlo sintéticamente como emergente del sistema de prácticas argumentativas analíticas formales, y su significado viene dado por los rasgos intensionales, extensionales y representacionales descritos.
   Esto no significa, no obstante, que incluso en estos contextos institucionales no se utilizen argumentaciones de tipo sustancial para justificar afirmaciones. La aceptación de los axiomas o postulados de cualquier sistema matemático, se hace necesariamente mediante argumentaciones intrinsecamente inductivas. Recordemos a este respecto lo que nos dice Poincaré (1902):

"¿Cuál es la naturaleza del razonamiento matemático? ¿Es realmente deductivo como ordinariamente se cree? Un análisis profundo nos muestra que no es así; que participa en una cierta medida de la naturaleza del razonamiento inductivo, y que por eso es fecundo" (p. 15)

3.2. Matemática profesional

La noción de 'prueba' difiere obstensible desde el punto de vista de la lógica formal y estudios fundacionales matemáticos respecto a la práctica matemática real.
   Las pruebas formales se tornan extraordinariamente complejas, lo que hace que, para muchas investigaciones matemáticas, la formalización completa de las pruebas, incluso aunque fuera posible en principio, se hace imposible en la práctica.

"Pueden requerir tiempo, paciencia, e interés más allá de la capacidad de cualquier matemático humano. Ciertamente, puede exceder la capacidad de cualquier sistema de computación disponible o previsible" (Hersh, 1993, p. 390).

Esto hace, como afirma Resnick (1992), que la matemática contemporánea esté repleta de "working proofs", esto es, pruebas informales, no axiomatizadas.
   En el ámbito profesional matemático, las pruebas son deductivas pero no formales, se expresan mediante el lenguaje ordinario completado con el uso de expresiones simbólicas. No hay un estándar generalmente aceptado del grado de rigor y sistematización exigible a una prueba matemática.
   La fundamentación de una inferencia A ---> B no estriba en la existencia de una regla de transformación que permite pasar de A a B, sino que se apoya en la significación particular de las expresiones A y B, interpretada por el matemático que realiza la inferencia. De este modo, los teoremas matemáticos pierden de hecho su carácter de verdades absolutas, necesariamente verdaderas. La matemática real adquiere un carácter falibilista, social, convencional, temporal. Esta situación lleva a Hersh (1993, p. 389) a describir la prueba en la práctica real del matemático como "un argumento convincente juzgado como tal por jueces cualificados".
   En cuanto a la problemática afrontada por el matematico profesional se centra en la resolución de nuevos problemas, en incrementar el cuerpo de conocimientos, y en menor medida en la organización y fundamentación del sistema completo de las matemáticas. No se requiere el grado de máxima seguridad características del trabajo realizado por las personas interesadas por los fundamentos de las matemáticas.

3.3. Ciencias experimentales y vida cotidiana

La prueba, en estos contextos, se basa principalmente en argumentos sustanciales (empírico inductivos, analógicos, etc. ) por medio de los cuales concluimos que lo que es verdadero de ciertos individuos de una clase es verdadero de toda la clase, o que lo que es verdadero algunas veces, lo será siempre en circuntancias semejantes, o con una cierta probabilidad. No se descarta el empleo simultáneo de argumentaciones deductivas, en particular inferencias estadísticas.

La validez de los enunciados,

- no tiene carácter absoluto y universal;
- su validez se incrementa a medida que se muestran o producen más hechos que se ajusten al enunciado;
- un ejemplo que no se cumpla no invalida completamente la afirmación.

La prueba pone en juego los recursos expresivos de los lenguajes ordinario, simbólicos y cualquier tipo de dispositivos concretos.
   En el caso de las ciencias experimentales, los experimentos u observaciones se hacen con el máximo cuidado, controlando todos los factores posibles que pueden influir en el mismo. Asimismo se emplean recursos simbólicos.
   En el razonamiento natural, puesto de manifiesto en nuestras inferencias cotidianas, desempeña un papel importante el razonamiento por analogía. Toda inferencia analógica parte de la similaridad de dos o más cosas en uno o más aspectos para concluir la similaridad de esas cosas en algún otro aspecto.

3.4. La prueba en la clase de matemáticas

Para los curricula, textos y profesores de matemáticas de los niveles de enseñanza primaria, secundaria y universitaria, en general, los teoremas matemáticos son necesariamente verdaderos. Pero las argumentaciones que establecen esa verdad son, en el mejor de los casos, argumentaciones deductivas informales y con frecuencia argumentaciones no deductivas o incluso argumentaciones basadas en criterios externos de autoridad.
   La matemática elemental -incluida la que se enseña en los cursos universitarios- constituye un cuerpo de conocimiento cuya verdad, en general, no se pone en duda. Se disponen de distintas pruebas para los teoremas que son aceptadas por la generalidad de los matemáticos profesionales. Constituye, pues, un cuerpo de conocimiento exento del carácter falibilista que se atribuye a la 'matemática avanzada', o al menos, así se suele presentar en los textos correspondientes y en las clases de matemáticas.
   En estos contextos institucionales, particularmente en los niveles superiores, se espera de los estudiantes que adquieran la capacidad de comprender y realizar pruebas de teoremas matemáticos, que establezcan la verdad de los mismos con absoluta seguridad, convenciéndose a sí mismos y a cualquier persona de dicha verdad de manera irrefutable.
   Se trata de un uso de la prueba idiosincrático, distinto del que se hace por el matemático profesional. Este tiene que elaborar pruebas que convenzan a los referees de las revistas; el estudiante de matemáticas tiene que convencerse, y explicar su convencimiento al profesor, de la verdad necesaria y universal del teorema.

4. Significados personales de la prueba

Para Harel y Sowder (en prensa) el proceso empleado por un individuo para suprimir o apartar dudas sobre la verdad de una conjetura lo llaman prueba. "Un esquema de prueba de una persona consiste en lo que constituye asegurar y persuadir para esa persona" (p. 12). Las distintas categorías de esquemas de prueba que identifican representan un estadio cognitivo, una habilidad intelectual en el desarrollo matemático de los estudiantes, y son derivadas de las acciones realizadas por los sujetos en procesos de prueba. Distinguen tres categorías principales de esquemas de prueba: basados en convicciones externas (ritual, autoritario y simbólico), empíricos (inductivos y perceptuales) y analíticos (transformacionales y axiomáticos).
   Para Harel y Sowder la alta incidencia entre los estudiantes de los tres subtipos de esquemas de prueba basados en "convicciones externas", así como el esquema de prueba empírico-inductivo puede explicarse por la influencia de hábitos escolares en consonancia con tales tipos de prácticas argumentativas.
   El análisis que hemos presentado en las secciones anteriores sugiere, en efecto, que en las clases de matemáticas elementales pueden predominar las prácticas argumentativas no analíticas, sobre todo en los niveles de enseñanza primaria y secundaria. Estas argumentaciones -implementadas de manera inconsciente por los profesores de matemáticas- pueden haber sido extrapoladas desde otros contextos institucionales, como los de la vida cotidiana o de las ciencias empíricas.
   No se debe olvidar, además, el papel que juegan las formas argumentativas sustanciales en las fases de búsqueda y formulación de conjeturas en la resolución de problemas. Los argumentos analíticos, propios de la prueba matemática, no son las únicas prácticas argumentativas que utiliza el matemático profesional para convencerse de la verdad de sus conjeturas. Este modo de razonar se revela con frecuencia estéril, cuando no un estorbo, en las fases de creación/ descubrimiento de las soluciones de los problemas, en las cuales es lícito y necesario desplegar formas de argumentación sustanciales, en particular la inducción empírica y la analogía. Recordemos las palabras de Polya (1944, p. 116):

"Las matemáticas presentadas con rigor son una ciencia sistemática, deductiva, pero las mátemáticas en gestación son una ciencia experimental, inductiva".

5. Conclusiones e implicaciones para la investigación y la enseñanza

Sin duda podemos apreciar algunos rasgos comunes en los usos de la palabra 'prueba' en los distintos contextos institucionales descritos, lo que permite hablar de la idea de prueba en sentido general. Pero este modo de hablar genérico, abstracto, metafísico, no debe ocultar la rica y compleja variedad de sentidos que adquiere el concepto de prueba, o si se prefiere, la diversidad de 'objetos prueba' existentes para los miembros de dichas instituciones, cada uno con un significado local. Creemos que cuando estamos interesados por los problemas psicológicos y didácticos involucrados en los procesos de validación de proposiciones matemáticas, interesa considerar que no hay un concepto de prueba sino diversos, tanto desde el punto de vista subjetivo como epistemológico (Godino y Batanero, 1994).
   Reconociendo esta diversidad de objetos y significados estaremos en mejores condiciones de estudiar los componentes del significado, las circunstancias de su desarrollo, los papeles que desempeñan en los distintos contextos, en definitiva, de comprender las relaciones ecológicas que se establecen entre los mismos y su carácter sistémico. Esta modelización ontosemántica puede ayudar a tomar conciencia de los conflictos cognitivos que se plantean a todo individuo que se ve forzado a participar como sujeto en distintos contextos institucionales.
   Dado que los estudiantes se encuentran simultáneamente sujetos a distinta instituciones, en cuyo seno se ponen en práctica distintos esquemas argumentativos, parece razonable que los estudiantes tengan dificultades en discriminar el uso respectivo de cada tipo de argumentación. En consecuencia, consideramos que tales esquemas institucionales de prueba pueden ser factores explicativos de los esquemas subjetivos manifestados, por lo que deben ser tenidos en cuenta e investigados con más profundidad.
   En los distintos niveles de enseñanza se precisa articular de algún modo los distintos significados de la prueba, desarrollando progresivamente en los estudiantes los conocimientos, la capacidad discriminativa y la racionalidad que se debe poner en juego en cada caso. Los esquemas informales de prueba no pueden ser vistos simplemente como incorrecciones, errores o deficiencias, sino como etapas en la apropiación y dominio de las prácticas argumentativas matemáticas.
   La comprensión y dominio de la argumentación deductiva por parte de los estudiantes requiere el desarrollo de una racionalidad y un estado específico de los conocimientos. Exige "la adhesión a una problemática que no es la de la eficacia (exigencia de la práctica) sino la del rigor (exigencia teórica) (Balacheff, 1987, p. 170). Pero la construcción de esta racionalidad es un proceso progresivo que requiere tiempo, así como adaptaciones ecológicas del 'objeto prueba' (transposiciones didácticas) en los distintos niveles de enseñanza.

Referencias

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